LA FIEBRE, ENFERMEDAD CURATIVA

fiebre

 

La medicina está muy equivocada al querer suprimir continuamente la fiebre: combate a su mejor aliado en la lucha que emprende para salvar al enfermo. Hipócrates decía que el ‘buen médico’ presta atención a los procesos curativos del organismo y que el ‘malo’ los combate» ( Dr. C. Rouet). Hipócrates se refería al proceso de «autocuración» de que disponemos todos los seres humanos, al igual que todas las demás especies de animales.

Es verdad que los enfermos, las personas en general e incluso muchos médicos se asustan ante la fiebre, pues no entienden su verdadero significado a causa del miedo tan arraigado a este síntoma que, sin embargo, sólo representa una reacción vital positiva del organismo frente a un estado peligroso de desequilibrio interno, es decir, una manera de luchar aumentando la temperatura interna contra una enfermedad que comienza o se halla ya instaurada. Ese miedo es el resultado del «lavado de cerebro» que se perpetúa al ser cada vez más poderosos los medios de «desinformación» (educación, publicidad, …) y que los médicos no hemos recibido una educación «naturista» como complemento a los estudios escolásticos en la Universidad.

Primero, debemos derribar ciertos mitos. En general, se cree que cuanta más alta es la temperatura desarrollada por el organismo, más grave es la enfermedad. Esto es falso. La facultad de desarrollar fiebres altas es más propio de organismos fuertes, es decir, aquéllos que disponen de un buen potencial de energía vital. 

La fiebre es uno de los procesos de curación más poderosos de cuantos la Naturaleza ha dotado al cuerpo humano. Numerosos investigadores y médicos han llamado la atención sobre el carácter benéfico de la fiebre como favorecedora de los procesos de eliminación que permiten reducir de forma rápida la excesiva tasa de toxemia ( intoxicación ) en el organismo producida, fundamentalmente, por la alimentación degenerada, antinatural, industrializada, refinada, que realizamos.

He aquí estas citas del Dr. André Passebecq, célebre higienista francés: «…No hay más favorable para el enfermo que una fiebre alta. Cuánto más intensa es la fiebre, más rápido el restablecimiento … La fiebre puede ser motivo de incomodidad, pero gracias a ella, las toxinas son eliminadas con más rapidez … La temperatura se mantendrá elevada mientras las toxinas no sean, en gran parte, eliminadas … «. Aquí se hace notar el concepto higienista de » enfermedad «: ésta es una forma que tiene el cuerpo de depurar la toxemia interna producida por nuestros hábitos antinaturales ( nutrición, aditivos químicos, radiación, … ) que son la verdadera causa del enfermar humano, aunque sigamos convencidos de que está en el exterior ( microbios, casualidad, …), pues ello es lo que nos » conviene » ( preferimos seguir » pecando » y culpar a » algo » externo a nosotros ).

El profesor A. Lwoff, premio Nóbel de medicina demostró que la mayor parte de los virus, en particular los de la gripe y la poliomielitis, son incapaces de desarrollarse cuando la temperatura alcanza los 39ºC. Es decir, todos los microbios se mantienen en un equilibrio con nuestro cuerpo, dentro de él (nosotros tenemos cantidades inmensas de gérmenes en el interior y sobre la piel y mucosas ). Si se produce la verdadera causa del enfermar ( aumento excesivo de toxinas provenientes de la alimentación degenerada, desnaturalizada, de la mala combinación de los alimentos que da lugar a fermentaciones y putrefacciones que envenenan el organismo, de los aditivos químicos, pesticidas, herbicidas usados en la agricultura convencional, metales tóxicos, etc.), ello supone una interferencia en los procesos metabólicos normales y se deriva en un buen » caldo de cultivo » donde pueden reproducirse, multiplicarse, los microbios de manera anormal. Es por esta razón que vemos en las enfermedades multitud de gérmenes, pero ellos no son el origen de la enfermedad y, además, el cuerpo hace volver todo a la normalidad por medio de la fuerza curativa propia natural que posee si nosotros mismos lo aprobamos, lo deseamos así, por medio de la dieta depurativa, semiayunos, reposo, la fiebre misma como agente curativo natural de que dispone el organismo. La diarrea, la sudoración intensa, incluso un eczema que supura «agüilla» ó pus, también hay que verlos como medios de desintoxicación del cuerpo. Es muy interesante observar como el virus de la poliomielitis prolifera fácil, se multiplica a 35ºC. A los 40ºC ( fiebre ) son 250 veces menos numerosos. Para muchos virus, las temperaturas críticas ( que ya no pueden reproducirse más ) son precisamente las que juzgamos anormales para nuestro organismo: entre 39 y 40ºC. Otra observación curiosa ha sido constatar como un lagarto infectado con una bacteria se provoca fiebre instintivamente, voluntariamente, trasladándose en su jaula hacia zonas con temperatura más elevada. En un aviso serio, el insigne Dr. Kirn recomienda » no cortar la fiebre en caso de gripe, pues sería lamentable privarse del medio terapéutico simple que es la fiebre cuya eficacia está comprobada, teniendo en cuenta que no existe medicación específica eficaz contra la gripe, y que todas pueden acarrear complicaciones graves «. El Dr. Larkin, investigador americano, ha estudiado la influencia de la hipertermia (fiebre) en la evolución del cáncer y ha demostrado el potencial destructor de la fiebre contra las células cancerosas y, como consecuencia, el papel » curativo » de la fiebre en el cáncer.

En algunos enfermos crónicos graves quizás sea conveniente parar una fiebre, así como en una anemia muy avanzada. Serían excepciones que, sin embargo, no se pueden afirmar rotundamente.

La fiebre va acompañada de uno o varios síntomas: pulso y respiración rápidos, piel seca, orina muy coloreada y poco abundante, dolor de cabeza, malestar general, …. Todos estos síntomas indican una acción del organismo que intenta eliminar un exceso de toxinas.

Una fiebre leve puede deberse a las toxinas acumuladas ( autointoxicación ) a causa de un régimen defectuoso o de la ingestión de productos tóxicos. Además, cuando la resistencia está débil a causa de la tensión nerviosa, la sobrealimentación o el déficit de minerales y vitaminas, ciertos microbios pueden encontrar el «terreno» conveniente para su proliferación. El origen de las fiebres más graves está en la » movilización general de las fuerzas naturales » del cuerpo para combatir los gérmenes que lo han invadido y que en él se han fijado ( fiebre tifoidea, tifus, malaria, etc. ), no importando aquí que esa » invasión » sea el resultado de un virus procedente del exterior, opinión de la medicina alópata ( oficial ), o una mutación celular ( cambio del estado de las células ) debida a una alteración grave del medio interno, opinión de la medicina naturista.

El prestigioso médico, Dr. H. Kritzer afirma que » la fiebre es un medio muy eficaz que utiliza la Naturaleza para liberar al organismo y a la corriente sanguínea de los venenos que en ellos se han acumulado. Es, pues, un proceso fisiológico natural de combustión ( metabolización y eliminación ) de los venenos retenidos en el organismo como consecuencia de una eliminación aún insuficiente por parte del cuerpo de dichos venenos. El hecho de actuar desde fuera con remedios, comida, … sobre esta tarea natural del cuerpo ( la fiebre ) es lo que contrarresta y a menudo detiene este proceso de limpieza justamente creado por la Naturaleza misma. »

La fiebre va acompañada de fenómenos fisiológicos normales favorables como taquicardia ( aumento de pulsaciones del corazón ), astenia ( el cuerpo «pide» reposo, cansancio ) para utilizar mejor la energía vital y ésta se utiliza y se dirige hacia la función de eliminar tóxicos, venenos. Es imprescindible respetar esta decisión del » instinto » del cuerpo; tomar un estimulante ( ya sea natural, como el ginseng ) para poder seguir trabajando es un error.

¿ Qué hacer ante una fiebre? No tener miedo en dejar la fiebre, pues no hay peligro, siempre que se observen las medidas de medicina higienista: ayuno o semiayuno, reposo, aire puro ( buena ventilación ), calor suficiente ( no excesivo ). Ya que el organismo posee la facultad de autoprotección, autocuración y autorregeneración , las medidas no naturales que suprimen la fiebre ( utilización del agua fría sin saber ) entorpecen o detienen la acción de la «inmunidad natural».

El entorno y la » actitud mental » es importante. No es lo mismo para el enfermo hallarse en un entorno humano de calma, optimismo y serenidad que en otro de miedo y angustia. Sobre todo en el caso de los niños. La ansiedad de una madre ante un hijo con fiebre es capaz de influir negativamente en el curso de la enfermedad. Conviene que alrededor del enfermo exista un claro conocimiento del significado de las crisis febriles y el papel » benéfico » de la fiebre.

Es un error forzar al enfermo a comer con el pretexto de que » necesita fuerzas «. Lo que hace falta es ayunar hasta que la fiebre desaparezca, cosa que ocurre a los dos/tres días, rara vez más; como máximo se podrían dar zumos naturales diluidos, sobre todo cuando hay miedo al ayuno ó no hay suficiente confianza. Cuando se ayuna con miedo, generalmente surgen problemas debidos a la incomprensión y a la ansiedad. Algunos piensan que van a morir de inanición y se angustian, aunque la privación de alimentos sea pasajera. Para el ayuno hay que contar con aire puro, agua pura ( sin cloro ), calma, relajación, optimismo. No se puede ayunar tomando medicamentos. Los niños aceptan bien el ayuno cuando tienen fiebre, e incluso rechazan por instinto los alimentos, salvo en algunos casos de bulimia ( gana insaciable de comer ) de la que son culpables exclusivamente los padres. Los zumos de fruta ácida no parecen indicados. Beber agua fiándose sólo de la sed. La habitación del enfermo se debe mantener entre 20 y 24ºC máximo y con ventilación adecuada. El aire tendrá un grado de humedad suficiente para evitar la deshidratación: colocar recipientes con agua en la habitación ( encima de los radiadores si los hay ). Puede ocurrir que exista una insuficiente evacuación del exceso de calor producido por la fiebre por estar con exceso de vestimenta. A los bebés se les vestirá con una simple camiseta de algodón y sólo una sábana de algodón y una ligera manta de lana ( no usar fibras artificiales ). Insistir en que toda vestimenta o manta suplementaria puede ocasionar una excesiva hipertermia (demasiada fiebre) con riesgo de convulsiones. Respecto a éstas, incluso cuando se dan, el eminente médico, Dr. A. Passebecq, afirma rotundamente que no ofrecen el mínimo peligro, sino que son el síntoma de una reacción correcta elegida por el mismo organismo ante una situación de emergencia. Mantener los pies calientes (calcetines o bolsa de agua caliente). Los paños frescos en la frente evitan las pesadillas y favorecen el descanso. Mantener la piel limpia con una toalla mojada en agua fresca. La mejor forma y más rápida de acabar con la fiebre es hacer que deje de ser necesaria, dejar que lleve hasta el fin su trabajo de desintoxicación.

JUAN JOSÉ NÚÑEZ , MÉDICO E HIGIENISTA