Alimentación natural y visión holística en embarazo y lactancia

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Las referencias básicas de una alimentación natural y fisiológica para una mujer embarazada son las mismas que para cualquier ser humano, con la importancia que en ella afecta a un nuevo ser que se está formando.

 

1. ATENDER A LAS NECESIDADES DEL CONSUMO DE PROTEÍNA

La OMS afirma que los seres humanos estamos consumiendo un exceso de proteína animal y esto, durante el embarazo, va a repercutir en la formación del feto.

Se produce lo que llamamos en Higienismo un estado de acidificación en la sangre, la encargada de llevar oxigeno y sustancias metabólicas al feto. Si el pH de la sangre está acidificado, no va a a haber el suficiente oxigeno, afectando al feto y pudiendo provocar enfermedades en la madre.

Concretamente puede condicionar malformaciones en el feto, como retraso mental, sistema inmunitario deficiente, vitalidad disminuida al nacer con un déficit en el sistema defensivo, y con las consecuentes repercusiones en la niñez y/o adolescencia.

Nuestros antepasados, nuestros abuelos, poseían una genética superior a la nuestra, por que la proteína animal que ellos consumían tenía una calidad superior a la que consumimos hoy ; sería equivalente a la que hoy llamamos ecológica, pues no tenía apenas química: hormonas, antibióticos, clembuterol… Tampoco consumían proteína en exceso y comían más verduras-vegetales que ahora, y de una calidad superior a la que tienen actualmente. Todos estos factores ayudaban a neutralizar el balance negativo de toxicidad. Pero en las condiciones actuales, nuestro sistema inmunológico no es capaz de eliminar la elevada toxemia que se acumula día tras día y le es imposible mantenerla a cero si no le ayudamos.

¿Cómo se le da al cuerpo la proteína que necesita? La proteína hay que entender que es un conjunto de ladrillos y cada ladrillo se llama aminoácido. Hay 24 aminoácidos y muchos de ellos se encuentran en los vegetales, más en unos que en otros. Hay personas no vegetarianas que no consumen gran variedad de vegetales en una alimentación tradicional ; tienen gran cantidad de un tipo de aminoácidos pero no de todos los necesarios para el organismo.

Si hay dudas sobre si están consumiendo todos los aminoácidos de la cadena de proteínas puede testarse con Radiestesia médica u otro medio de diagnóstico y se recomienda complementar la dieta con suplementos de medicina ortomolecular como el alga clorella, alga espirulina, alga klamath…

Para dar a nuestro cuerpo la cantidad adecuada de proteína sería necesario reducir el consumo de proteína animal a la mitad de lo que se consume actualmente, aproximadamente. De dos a cuatro días a la semana y dependiendo de la psicología de la persona, no consumir proteína animal. Esos días permiten que en el hígado y en el cuerpo baje la acidificación, el pH se hace más alcalino, y ello es lo que necesitamos.

Para mayor tranquilidad se recomienda consumir proteína vegetal, como los derivados de la soja fermentada (tamari y miso), frutos secos oleaginosos crudos (nuez, almendra, avellana, sésamo…) ; también los vegetales de hoja verde contienen aminoácidos de proteína y calcio necesarios para el embarazo.

 

2. AUMENTAR EL CONSUMO DE VEGETALES.

Consumir más vegetales (ensaladas crudas, brotes o germinados y demás vegetales cocinados) y, dentro de lo posible, procedentes de la agricultura ecológica, ya que éstos poseen mayor cantidad de minerales y vitaminas que los vegetales provenientes de la agricultura convencional.

 

3. UNA CORRECTA COMBINACIÓN DE LOS ALIMENTOS.

La mala combinación de los alimentos produce putrefacción y fermentación ; ello es la causa del llamado síndrome de permeabilidad intestinal alterada o de mala absorción intestinal, que está aumentando mucho en los últimos tiempos. Esto disminuye la absorción de minerales, vitaminas y otros nutrientes a la sangre, absorbiendo en cambio toxinas que originan un envenenamiento de la sangre que afecta a la formación del feto y además disminuye la calidad de la leche.

La correcta combinación es básicamente no consumir en la misma comida proteína animal (carne, pescado y huevo) al mismo tiempo que hidrato de carbono (pasta, arroz, patata, mijo, quinoa, amaranto, trigo sarraceno y demás cereales). Lo ideal es comer cada grupo de alimento con ensalada cruda y vegetales cocinados. Preferiblemente tomar la proteína animal al mediodía y dejar la cena para hidratos de carbono. No se debe consumir la fruta cruda como postre, excepto si está cocinada ; siempre 2 o 3 horas después de comer o 1 hora o más antes de las comidas.

Estas son observaciones generales que habría que aplicar, pero matizando detalles, a cada persona en particular en función de su estado de salud.

La mala asimilación de nutrientes puede producir deficiencia como la anemia, ya que el colon no puede absorberlos debido a la elevada putrefacción y/o fermentación. En ese caso habría que consumir hierro natural que prescribimos en la medicina ortomolecular y, sólo en casos puntuales, hierro químico farmacológico.

También es frecuente que las futuras mamás siempre estén preocupadas por el calcio ; por eso es recomendable consumir muchos vegetales de hoja verde, semillas de sésamo y tahini (crema de sésamo). Pero si se quiere dar una cantidad adicional, puede hacerse con suplementos como polvo de coral, huesos o concha de marisco, calcio vegetal de ortiga, …

Lo importante es mantener la proporción de calcio y magnesio en 2 a 1 ; muy contrario a la proporción 10 a 1 que se da actualmente.

Existe un protocolo de suplementos alimenticios de medicina ortomolecular para mejorar la asimilación de nutrientes de acuerdo a las necesidades de cada cuerpo, como son:

 

  • Ácidos grasos omega 3, 6 y 9. El aporte de omega 3 es hoy día casi indispensable. Si es de pescado, lo ideal que el laboratorio certifique que no tenga metales pesados. El omega 6 vegetal puede ser de onagra o de borraja.
  • El tahini también proporciona calcio y ácidos grasos benignos.
  • Hierro y otros minerales antioxidantes o radicales libres como : selenio, zinc, molibdeno y magnesio.
  • Algas espirulina, clorella y klamath.

 

Las personas que son vegetarianas tienen en general un embarazo mejor ; por ejemplo en su mayoría no sufren de nauseas ; tienen una mejor calidad de la leche materna y  una mejor formación del feto.

En Estados Unidos se hizo un estudio de la población adventista, religión que incluye como parte de su doctrina el no consumo de carne entre sus miembros y el consumo de alimentos provenientes de la agricultura ecológica. La agencia oficial de Estados Unidos comprobó que estas personas, que son millones en este país, tienen un índice de cantidad y calidad de vida superior al norteamericano convencional, no sólo por su alimentación, sino también por la genética, ya que este planteamiento se conserva por varias generaciones.

 

4. REDUCCIÓN DEL ESTRÉS

Hay diversas formas de conseguirlo ;

  • Relajación activa
  • Actividades basadas en la psicología humanista y transpersonal.
  • Actividades que predisponen a la paz interior ; cercanía con la naturaleza …
  • Terapia regresiva a la adolescencia, a la infancia, hasta la concepción o incluso a vidas pasadas.

Cuando la futura mamá ingiere ciertos alimentos no benéficos para el organismo, ello incide negativamente en el pensamiento, mente o alma.

En homeopatía hay medicamentos que pueden ayudar en este tema. Otra posibilidad es la acupuntura y la medicina ortomolecular.

Si la persona puede escoger y puede costearse un tratamiento sería loable, ya que lamentablemente el sistema actual oficial de salud no contempla estos tratamientos.

 

5. LACTANCIA

La mamá lactante debe seguir las mismas indicaciones que la mujer embarazada, tanto por su propio sistema inmunitario como por el del bebé que se está formando, especialmente las inmunoglobulinas de tipo A. La calidad de la leche también dependerá de lo que coma la mamá y las substancias tóxicas o aditivos que ingiera. Por eso muchas veces los niños no son los culpables de la supresión de la lactancia : la primera causa es la mamá ; los bebés notan la acidificación de la leche, la sienten «avinagrada», como si tuviera unas gotitas de vinagre. El bebé puede percibir esa variación en la calidad de la leche el mismo día ; por eso a veces se va de una mama a la otra. Si la toxemia es poca, el cuerpo intenta de manera natural aislar la toxemia en una mama y dejar la otra con leche más sana. Son actitudes de la energía vital y de la naturaleza propia del ser humano.

Por ignorancia se le achaca a la casualidad o a circunstancias desconocidas o a que el niño no quiera mamar más y no se sabe por qué. Entonces, sin investigar más profundamente, se le da leche artificial.

 

6. ALIMENTACIÓN DE UN NIÑO QUE DEJA LA LACTANCIA

  • Utilizar suplementos de medicina ortomolecular para compensar en parte lo que la madre deja de dar, no sólo por la riqueza de ese alimento material sino que también por el complemento energético espiritual que no se puede compensar.
  • Frutas y vegetales idealmente de la agricultura ecológica.
  • Leches maternizadas que no contengan gluten ni lactosa ni caseína, en la medida de lo posible.
  • Cereales sin gluten como primera opción y ecológicos.
  • Huevo de la ganadería ecológica.
  • Pescado y carne. Hay padres que, por diversos motivos (ético, moral, religioso, …) no optan por estas dos clases de alimentos. Hay niños que por instinto no desean consumirlos. En la psicología transpersonal se habla de que pueden ser niños que ya en su vida pasada llevaban este tipo de alimentación y por ello la rechazan, incluso con el vómito, cuando se les obliga. En la medicina alópata el médico les prescribe un antiemético para cortar el vómito y así obligarlos a comer. Lo que a la larga tiene consecuencias negativas para la psicología del niño.

 

Juan José Núñez . Higienista