Test de intolerancia a alimentos

Hay que considerar que un tanto por ciento elevado de la población en Occidente está sensibilizada negativamente a varios de los alimentos más comunes de la dieta, lo que acarrea una serie de molestias y transtornos que impiden llevar una vida normal.

Los alimentos que no son digeridos por nuestro organismo generan toxinas y, como consecuencia, afectan a distintos órganos del cuerpo ; ello condiciona un aumento de las enfermedades comunes hoy día como obesidad, retención de liquidos, transtornos gastrointestinales, rinitis, cefaleas, etc.

Nuestro sistema inmunitario en el presente ha disminuido en calidad con respecto a generaciones pasadas, es decir, disponemos de una genética de peor calidad ; la mucosa intestinal del colon grueso se halla deteriorada en un porcentaje de personas muy alto, aquí en Occidente, a causa de los malos hábitos alimenticios, la contaminación del aire y el estrés. Ello supone que desde el colon a la sangre va a haber un traspaso de sustancias anómalas que van a originar una sintomatología propia para cada persona : prurito, migrañas, estreñimiento, agravamiento de otras enfermedades, …

Cada vez más personas sufren de intolerancia a alimentos comunes, que pueden ser desde frutas, verduras, lácteos, pescados, carnes, huevos. En la Seguridad Social normalmente sólo se analizan muy pocos alimentos como es el caso de los niños celíacos o personas alérgicas a la lactosa pero no se realiza un analisis exhaustivo de todos los alimentos que integra nuestra alimentación en nuestro entorno. Si la Seguridad Social realizara screening o cribado a todos los pacientes que demandan su servicio por cualquier patología mediante un test de intolerancia completo ello supondría una disminución a nivel de toda una nación del número de enfermedades y una disminución del consumo de fármacos pues los laboratorios que se encargan de comprar los reactivos (muy caros, por cierto) ofertarían un precio especial para la Administración. Y en vez del precio actual que se cobra por un test de intolerancia a alimentos a nivel privado en los laboratorios acreditados (aproximadamente 245 €) el precio para la Administración sería mucho mas económico. Sería a corto plazo un gasto importante pero a largo plazo un ahorro importantísimo en fármacos, menor frecuencia de enfermedades y un aumento de la salud.

Para realizar un test de intolerancia a alimentos muy completo con el sistema tradicional, que es el mismo que se utiliza en la sanidad oficial, se necesita una pequeña extracción de sangre (aproximadamente 10 ml) y los laboratorios dan la respuesta, más o menos, en 15 días.

También hay la posibilidad hoy día de realizar el test de intolerancia completo mediante lo que se llama “Bio-resonancia”. En concreto se trataría de analizar todos los alimentos utilizando el meridiano de acupuntura correspondiente al colon grueso. No necesita extracción de sangre y es más económico. Su mayor inconveniente radica en la posibilidad de error, con bastante frecuencia, en la máquina, como hemos podido advertir, e igualmente, en el proceder del terapeuta.

Creemos que todas las personas deberíamos realizar un test de intolerancia a alimentos porque todos podemos tener intolerancias incluso a alimentos como una fruta que nos parece un nutriente muy natural y muy fisiológico para nuestro cuerpo. La limitación más importante es la económica pero sí que observamos casos de personas que, tras la realización del test, han mejorado de manera importante en lo que se refiere a su salud.

El número de alimentos que se suele analizar es de aproximadamente unos 200 de la dieta habitual.

Los alimentos más comunes que observamos como intolerantes actualmente son: lácteos, trigo, gluten, clara o yema de huevo, pescados, frutos secos y soja.

Cada vez mas terapeutas creemos que sí conviene realizar un gasto económico para conocernos un poco más a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, y no introducir en él sustancias nocivas que van a condicionar ciertas patologías a mediano o largo plazo.